LAS MUJERES CONSTRUYEN NACIONES: AVES SIN NIDO"

© Elena Peregrina
University of Washington

Doris Sommer (Sommer, 1991) propone una lectura de las novelas decimonónicas latinoamericanas como alegorías de proyectos nacionales cuyo núcleo serán los desdichados amores de una pareja heterosexual, símbolo a su vez de reconciliación racial y regional. En esta clave, Sommer interpreta novelas como Amalia (1858), Sab (1841) Maria (1867) y las identifica como foundational fictions: es decir textos programáticos de una futura y deseada realidad nacional. A mi juicio Aves sin nido (1889) de la peruana Clorinda Matto de Turner puede ser considerado como uno de estos textos. A continuación analizaré cómo la mujer es presentada en el texto y cómo elemento fundamental para el desarrollo y progreso de su país.

Aves sin Nido se publica en 1889. En ella se denunciarán por primera vez de manera explícita los abusos a los que son sometidos los indios: el adelanto del dinero de la cosecha que luego tendrán que devolver con altos intereses siendo castigados con la cárcel o la venta de sus hijos, si no lo hacen; la mita a la que deben prestarse las mujeres en servicio al clero, y un largo etcétera que los deja a merced de los caprichos de los poderosos del lugar, los notables. Aves sin nido nos cuenta la desventurada historia de los Marín a su llegada a Killac. Pertenecientes a la burguesía liberal de la capital, los Marín se encontrarán de cara con la difícil situación del indígena y se convertirán en sus defensores ante el triunvirato embrutecedor que denunció Prada. A causa de su descarada defensa de los indios contra las costumbres de Killac, serán rechazados por los habitantes de la ciudad y su casa será atacada. En el brutal ataque perecerá un matrimonio indígena y los Marín se harán cargo de sus hijas apadrinándolas. En este punto finaliza la primera parte de la obra.

En la segunda parte, descubrimos todo el proceso por el que intenta esclarecerse lo ocurrido en el asalto a casa de los Marín. La defensa del desfavorecido en este caso se centra en otra familia indígena, la del campanero Champi a quien los notables han culpado de lo ocurrido. Los Marín de nuevo intentarán salvar al inocente y por ello retrasarán su regreso a Lima. Al mismo tiempo, Margarita, su hija adoptiva, se está convirtiendo en una hermosa joven de la que se enamora el hijo del gobernador, Manuel, joven virtuoso educado en Lima. La novela termina una vez se desvela el terrible secreto que impedirá a los amantes ver realizado su deseo: Manuel y Margarita son hermanastros del anterior obispo de Killac que abusó de las madres de ambos.

Muchas han sido las objeciones a esta segunda parte de la novela, entre ellas el hecho de que la intensidad de la narración decae a la vez que el alegato en pro del indígena, valoración fundamental otorgada a la obra. Por el contrario, el sentimentalismo que ya se intuía desde las primeras páginas de la novela, se ve incrementado gracias al trágico y melodramático desenlace. La conclusión de estas críticas es un desmerecimiento de los logros alcanzados por la primera parte de la novela. Sin embargo, a mi juicio, es esta segunda parte la que refuerza mi lectura de la novela como foundational fiction, ya que en ella se desarrollan aún más si cabe, las líneas básicas del proyecto de futuro propuesto por Matto de Turner. Ese proyecto de futuro tiene dos elementos fundamentales a integrar en la sociedad: la mujer y el indígena.

Según las teorías de la novela decimonónica de George Lukács, ésta se describe en base a un héroe y sus problemáticas relaciones con la sociedad que le rodea. Se produce una oposición entre el héroe y el mundo en el que vive. Esta definición del teórico marxista del héroe, me ofrece el punto de partida a mi estudio de Aves sin nido. ¿Quien es el héroe en Aves sin nido? ¿Quién se enfrenta al mundo, a la sociedad de su tiempo? ¿Quién se opone a los sistemas establecidos en Killac? Lucía Marín. Lucia Marín es el motor de todos los cambios que intentan llevarse a cabo en la sociedad de Killac.

Lucia se erige como heroína ante las injusticias. Injusticias que también son presentadas al lector por boca de una mujer, Marcela Yupanqui. Marcela es la primera en oponerse a las normas sociales y corre a casa de los Marín esperando encontrar el amparo de Lucía. En esta novela, son las mujeres las que, independientemente de su situación socioeconómica, comienzan desafiando la estructura social que las rodea. Las mujeres, desde un principio son roles activos que toman parte eficiente en la acción de la novela. He ahí la reivindicación de Matto de Turner: la mujer de su tiempo ha de tener un papel activo en la reconstrucción del país.

Esta afirmación no es descabellada si nos remitimos mínimamente a la vida de la autora. Viuda y acosada por la deudas, Matto se hace cargo de los negocios de su marido, lleva a cabo una incesante labor periodística dirigiendo incluso El Perú ilustrado; funda una imprenta, La Equitativa; publica textos pedagógicos especialmente orientados a la instrucción de las mujeres de su tiempo (Elementos de Literatura según el Reglamento de Instrucción Pública para el Uso del Bello Sexo, 1884).

Volvamos a la protagonista de nuestra novela, veamos la descripción que se nos ofrece de Lucia. La primera vez que nos aproximamos como lectores al personaje de la señora Marín es a través de las palabras de Marcela Yupanqui, cuando esta le implora su ayuda en la desesperada situación que viven ella y su marido. Marcela nos presenta a una virginal Lucía

Si niñay –replicó Marcela- tu tienes la cara de la Virgen a quien rezamos el alabado (página 42)

Esto inmediatamente nos hace asociar a Lucía con una serie de atributos tales como belleza, serenidad, bondad, dulzura, comunes al imaginario colectivo. Con esta descripción, queda claro el papel de benefactora de Lucía a lo largo de toda la novela. Sin embargo, esta es la descripción dada por una mujer indígena. La presentación que el narrador nos hace de Lucia es un tanto diferente:

Lucia no era una mujer vulgar.

Había recibido bastante buena educación y la perspicacia de su inteligencia alcanzaba la luz de la verdad estableciendo comparaciones. (página 44).

Estas son las primeras palabras que el narrador omnisciente dedica al personaje. Desde un principio lo distingue, lo difiere de todo y de todos: no era una mujer vulgar, pero no era una mujer vulgar porque tenía muy buena educación. No es casual que ambos términos aparezcan de forma seguida. Lo importante en Lucía no es su belleza, o Lucía no es excepcional por su hermosura, sino que lo más significativo de Lucia es su educación e inteligencia y es eso lo que la hace singular. Lo primero que el narrador quiere resaltar, con toda la autoridad que la omnisciencia le confiere dentro de su propio texto, es la inteligencia de la mujer, desarrollada gracias a la buena educación que ha recibido.

Si nos fijamos en los demás personajes femeninos que aparecen en el texto ninguno posee las cualidades de Lucía, tan sólo en Margarita las encontramos pero de un modo potencial. La diferencia con estas mujeres estriba en un primer momento, en el hecho de que no estas no han recibido educación. Marcela es una indígena a la que por su raza le está vedada y Doña Petronila, la mujer del gobernador, no ha recibido tampoco la instrucción necesaria primero por edad y segundo por procedencia geográfica. Doña Petronila, a pesar de estar casada con Pancorbo el gobernador, es un personaje positivo. Ella es afable, y cariñosa:

Con este tipo, Doña Petronila es el tipo de la serrana de provincia, con su corazón tan bueno como generoso, pues que obsequia a todo el mundo, y derrama lagrimas por todo el que se muere, conózcala o no. Tipo desconocido en las costas peruanas, donde la elegancia en el vestir y el refinamiento de las costumbres no permiten dar una idea cabal de esta clase de mujeres, que poseen corazón de oro y alma de ángel dentro de un busto de barro mal moldeado. (página 64)

Doña Petronila, gracias a esa “naturaleza” bondadosa, conecta muy bien con los Marín desde el principio, y aunque no es del todo ajena, se mantiene al margen de todo lo que hace su marido. ¿Por qué es entonces un personaje positivo? Por dos motivos: es mujer y es madre. Las mujeres son tratadas a lo largo de todo el texto con benignidad. Ninguno de los personajes femeninos tiene un atisbo de carácter negativo, si bien ninguna de ellas puede compararse a Lucía en sus virtudes. Por otra parte, a pesar de que puedan carecer de instrucción, todas las mujeres tienen en común una inteligencia natural, espontánea, instintiva: el tópico de la intuición femenina que de algún modo las privilegia frente a los hombres.

El espíritu, que no duerme y se agita, lucho con la fuerza del presentimiento, ese aviso misterioso de las almas buenas; sacudiendo el organismo de Lucia, la despertó y le inspiró vacilación ,… (página 78)

 

De ningún modo lo consentiré ¡Ay, hijo! No sé qué me anuncia el corazón. Ese tiro de escopeta, la ausencia prolongada de tu padre, las andanzas de Estefano, todo me tiene preocupada –dijo con triste acento Doña Petronila; (página 83)

No debemos obviar el hecho de que todas las mujeres, por definición son susceptibles de ser madres. El tema de la maternidad está muy presente en la novela ya que aparece relacionado de forma explicita con casi todos los personajes femeninos. Marcela, al igual que la esposa del campanero Champi, es madre; Doña Petronila es madre de Manuel, y Lucia Marín quedará en estado al final de la segunda parte del libro a pesar de que ya se había convertido en madre de facto de las hermanas Yupanqui. La mujer está predestinada y predeterminada a ser madre y es sólo con la maternidad con que se ve completada. Para comprender la dimensión del tema de la maternidad en Aves sin nido, el caso de Doña Petronila es nuestro mejor ejemplo: Doña Petronila es la madre de Manuel, joven promesa de Killac que se marchó muy pequeño a Lima para ser allí educado. Los jóvenes como Manuel son el futuro de la sierra y las mujeres de generaciones anteriores a la de Lucía, se justifican y se “redimen” gracias a sus hijos. La importancia del vinculo madre-hijo/a es reforzada aún más en la segunda parte de la novela, cuando Doña Petronila se identifica a sí misma como símbolo de las mujeres que sufren, de las madres que sufren:

-¡Hijo, mío, es que soy muy desgraciada!- contesto entre sollozos doña Petronila.

-¿Desgraciada tu, madre? ¡blasfemas a Dios! ¿No te ha dado un hijo, no tienes mi corazón y la sangre de mis venas, que demarré por ti? –repuso con calor y a la vez con cierto aire de resentimiento el joven.

-¡Si blasfemo, pero Dios me perdonará como me perdonarás tú por haber olvidado tu nombre, hijo Manuelito, hijo mío, sí, soy madre!- dijo doña Petronila tomando las manos a su hijo y haciéndole sentar a su lado.

-¡Pobre madre!-artículo Manuel lanzando un suspiro y contradiciendo su primer pensamiento.

- ¡Pobres mujeres, debes decir, Manuelito! Por felices que parezcamos, para nosotras no falta gusano que roa nuestra alma- contesto doña Petronila… (página 138)

La mujer se realiza así gracias a la maternidad. El narrador omnisciente nos dice:

Si la mujer, por regla general, es un diamante en bruto, y al hombre y a la educación les toca convertirlo en brillante, dándole los kilates a satisfacción, también a la naturaleza le esta confiada mucha parte de la explotación de los mejores sentimientos de la mujer cuando llega a ser madre . (página 64)

Maternidad y educación están unidos en la figura de la mujer. No hay modo de separarlos. La mujer es importante a nivel social y de hecho los personajes femeninos de Matto de Turner son personajes activos que toman la iniciativa, pero la importancia fundamental de la mujer, reside en su capacidad para ser madre, para dar vida, para a su vez alumbrar nuevas posibilidades para el futuro.

Dije anteriormente que Lucía Marín era el héroe del texto. Toda la acción de la novela girará en torno a las actuaciones de Lucía Marín. Es a Lucía Marín a quien Marcela Yupanqui se dirige en busca de ayuda; es Lucía Marín quien plantea a su marido la necesidad de defender a los indígenas, y es Lucía Marín quien se hace cargo de las hijas del matrimonio de Yupanqui una vez éste ha muerto. Sin embargo, el campo de acción de Lucía queda limitado al ámbito de lo doméstico. Lucía recibe a Marcela en su casa y es aquí donde Lucia cuenta con poder suficiente para poder cambiar las cosas, ya que no vemos a Lucía en cualquier otro espacio sin estar acompañada de su marido. Lucía nunca abandona su casa, y es allí también donde recibirá en una primera entrevista al cura y al gobernador para pedirles intercedan por Marcela. Lucía, ante la ausencia de su marido –en viaje de negocios al comienzo de la novela-, es capaz de transgredir las normas sociales de su tiempo y tomar la iniciativa en la defensa de los desvalidos, pero siempre manteniéndose dentro de su casa, dentro del espacio que sabe le está reservado: lo doméstico, lo privado. La defensa de los desvalidos en el ámbito de lo público está reservada a su marido, don Fernando Marín: es don Fernando el que irá a buscar a la hija de los Yupanqui cuando ha sido llevada por el cobrador en prenda de la deuda.

Torres Pou ha explicado la subversión del mito del ángel del hogar que encontramos en Aves sin nido. El ángel del hogar es una variante del estereotipo de la mujer pedestal, en el que la mujer goza de una mayor movilidad en la medida en la que es la familia la que es situada en el nivel más elevado. En palabras de Torres Pou es éste

… un primer paso para que el personaje femenino deje de ser objeto y vaya adquiriendo la categoría de sujeto que lo permitirá ser portavoz de la realidad que le concierne. (Torres Pou, 1990: 3-4)

Ciertamente, los personajes femeninos de Clorinda Matto de Turner cuentan con cierta movilidad, pero una movilidad restringida al espacio de lo privado. De hecho si nos fijamos en el inicio de la novela, Marcela Yupanqui sale de su espacio y va en busca de Lucía, transgrediendo así el espacio de lo privado e incurriendo en el público. Dicha trasgresión será además la causante de la desgracia que culminará en el asalto a casa de los Marín.

Es obvio el juego de espacios en la novela. Unos espacios que no sólo se circunscriben a la oposición público/privado o doméstico, sino que se hacen extensivos a la tradicional dicotomía, campo/ciudad, y las paralelas serranía/costa, región andina/ Lima. Tal estructuración binaria del espacio en la novela adquiere un papel muy significativo dentro del proyecto ideológico de Matto de Turner. Si nos fijamos en el matrimonio Marín, es el modelo a imitar, el símbolo del futuro que Perú ha de alcanzar en tanto pertenecen a la nueva burguesía liberal capaz de promover el país. El matrimonio Marín llega a Killac debido a los negocios de Fernando en la industria minera, una industria en progresión tras la catastrófica conclusión de la explotación del guano. La joven pareja viene acostumbrada a la vida de la capital y de pronto se encuentra con la realidad de la zona de la sierra. Desde el principio, desde que conocemos la desgraciada vida de los indígenas por boca de Marcela Yupanqui, el trágico final se intuye, al mismo tiempo que el narrador omnisciente no repara en comparar cualitativamente la vida en Lima, llena de ventajas, con la vida de la provincia:

Una vez que esta historia llegue a los relatos de la cuidad mas opulenta de Perú, donde se dirigen los protagonistas, tal vez tendremos ocasión de poner en paralelo el despertar del campo y el trasnochar de la capital… (página 52)

Los Marín al principio deciden enfrentarse a todo y a todos en Killac por defender lo que es justo. Intentan oponerse a lo que los locales llaman sus costumbres y que ellos identifican como sus propias leyes inamovibles. Los Marín son considerados como forasteros. Los Marín son “los otros” dentro de la novela para los habitantes de la serranía. Lucía anuncia al principio que lucharán contra las injusticias que encuentren a su paso, pero llega un momento en el que no pueden soportar más la situación y continuamente claman la imposibilidad de vivir en la serranía, motivo por el que deciden marcharse a Lima.

El texto claramente propone una serie de pautas necesarias para la modernización del país y para la construcción de una nueva identidad basada precisamente en la modernidad del nuevo Perú. Esa modernidad se asienta en dos puntos: la integración de la mujer con un rol activo en la vida del país y la integración de la comunidad indígena liberada de los abusos a los que es sometida. Ambos elementos tienen en común la necesidad de recibir una educación. Todo ello será posible gracias al dominio de la burguesía liberal representada por los Marín, y asentada en la capital, Lima.

-Ellas son nuestras hijas adoptivas, ellas irán con nosotros hasta Lima, y allá, como ya lo teníamos pensado y resuelto, las colocaremos en el colegio más a propósito para formar esposas y madres, sin la exagerada mojigatería de un rezo inmoderado, vacía de sentimientos. (página 132)

La mujer, en este caso, las mujeres, han de ser educadas, han de recibir instrucción porque serán las esposas del mañana y lo que es más importante las madres del mañana. Como madres constituirán el primer punto de enlace de los hijos del futuro con el mundo que les rodea: según sean sus madres, serán ellos y a su vez se determinará el venidero Perú. Por eso es importante que sea una educación liberal, ilustrada alejada de las antiguas tradiciones educativas asignadas a la mujer en el marco de la religiosidad y la superstición.

Por eso también Margarita es tan importante a nivel simbólico: ella es mujer y representa a la raza indígena (a pesar de su origen mestizo); y en ella vemos representada la necesidad de proporcionarle una educación adecuada a ambos grupos como único medio para integrarlos de forma activa en los procesos de modernización del nuevo Perú.


NOTAS

No debemos en esta lectura pasar por alto el hecho de que hablamos de una novela de finales del siglo XIX, en la que las influencias del realismo, el positivismo y el darwinismo son evidentes. Así, si bien en ningún momento podríamos categorizar esta obra como una obra realista (al margen de las particularidades que pudiéramos señalar sobre el movimiento realista en Perú), sí que las alusiones al determinismo y a la predeterminación establecida por las leyes de la madre naturaleza son continuas.



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