Identidad y discurso en la Comunidad India Quilmes


Lucía Reyes de Deu

 

La exposición que a continuación presento forma parte de un trabajo más extenso que he desarrollado durante los dos últimos años en el marco del Proyecto "Identidad y Reprodcción Cultural en los Andes Centromeridionales" en la Universidad Nacional de Tucumán. Este Proyecto tiene como objetivo central el estudio de las prácticas culturales en general y discursivas en particular que tienen lugar en la zona andina de la Argentina, los valles Calchaquíes.

Esta zona constituye un espacio que plantea hoy múltiples desafíos a los investigadores, ya que las prácticas que allí se desarrollan no han sido lo suficientemente estudiadas, especialmente desde los Estudios Culturales. Creo que esto se debe sobre todo a que se ha venido ignorando en Argentina, como espacio "nacional", que desde la conquista los grupos indios han continuado su propia historia. Una historia marcada por la explotación, la marginación y la indiferencia. Desde hace aproximadamente veinte años las Comunidades han venido poniendo en prácticas distintas estrategias para cambiar esa historia, y lo están logrando. Esos cambios son realmente significativos, por ejemplo, el año pasado en una población que forma parte de la Comunidad India Quilmes se tomó la decisión de suspender el pago del arriendo por la tierra que ocupan. ¿Cuál fue el argumento? "La tierra es nuestra" Esta afirmación, que en este contexto puede parecer incluso demasiado simple, es profundamente significativa. Implica un claro posicionamiento, marca los límites de una comunidad y establece sus derechos, sentidos como legítimos.

Para que mis afirmaciones cobren mayor sentido, permítanme hacer una brevísima historia de los indios Quilmes.

Los Quilmes fueron un grupo indio que resistió la conquista española por casi doscientos años. Eran conocidos y temidos por su capacidad para la guerra y para organizar a otros grupos indios contra los conquistadores. Después de numerosos intentos, fueron vencidos en el año 1666 y el castigo consistió en el "extrañamiento" (traslado) de toda la comunidad hasta la provincia de Buenos Aires, a 1500 kilómetros al sur de su lugar natal. Muchos murieron en el camino, y muchos otros perecieron en el lugar donde los ubicaron, pero muchos otros lograron escapar del castigo. La historia oficial ha venido ignorando el hecho de que descendientes de esos quilmes han permanecido en el mismo lugar que sus antepasados defendieron. En 1716 la Corona Española reconoció por Cédula Real a las Comunidades de Quilmes y Amaicha el derecho de posesión de las tierras, pero a mediados del siglo pasado los quilmes las perdieron en juicios que no pudieron enfrentar. Esos juicios fueron ganados por latifundistas y este hecho significó que los quilmes debieron pagar, desde entonces, arriendo por la tierra que ocupaban. La Comunidad de Amaicha, ubicada en una zona vecina, conservó su tradicional forma de organización comunitaria basada en el cacicazgo y por este motivo pudo hacer frente a los juicios y ganarlos.

La Comunidad India Quilmes como Movimiento surgió hace aproximadamente veinte años como una manera de reaccionar ante una situación concreta de explotación por parte de los dueños legales de la tierra apoyados por el estado y sus instituciones.

A partir del análisis de las entrevistas realizadas a los dirigentes de la Comunidad India Quilmes, surgen las preguntas que dieron origen a esta investigación, ¿Qué propiedades tenía el discurso con el que esos dirigentes tomaron contacto?, ¿En qué medida ese discurso se articuló con la realidad de los quilmeños?

La hipótesis de trabajo propone que el Movimiento Indio en Quilmes se genera a partir de la incorporación de un discurso al que se le atribuye la capacidad de integrar y semantizar o resemantizar experiencias que eran percibidas como aisladas o desconectadas entre sí por los miembros de la comunidad. Ese discurso provee de categorías identitarias (como indio) y de un marco histórico que permite ubicar determinadas experiencias en un continuum temporal. Al mismo tiempo esas experiencias modifican ese discurso, adecuándose éste mediante una articulacón que da como resultado un discurso propio que legitima reclamos concretos como la posesión legal de la tierra y la valoración y conservación de prácticas consideradas como rasgos identitarios.

Cuando afirmo que el discurso "provee de categorías identitarias" como indio no quiero decir que antes del 73 los quilmeños no se hayan categorizado a sí mismos como indios o que los demás no lo hubieran hecho (en el ámbito de la escuela -los maestros eran de la ciudad- o la zafra, espacios donde los quilmeños ineteractuaban con personas de fuera de la comunidad), sino que esa categoría es valorada positivamente en ese discurso que se incorpora; el ser indio implica estar orgulloso de un pasado común y tener ciertos derechos que antes no se percibían como legítimos e incluso como posibles.

Desde la Conquista hasta el discurso liberal los otros diferentes y subordinados fueron categorizados como indios. Esa gran categoría identitaria habría abarcado una gran diversidad de rasgos, homogeneizando esa diversidad desde un discurso hegemónico. Los propios quilmeños habrían percibido que esa categorización venía desde fuera y cargada con una connotación negativa. A partir de la apropiación del discurso indio por parte de los dirigentes, esa categoría se resemantiza desde los propios miembros de la comunidad y adquiere una valoración diferente.

En la entrevista se afirma que los dirigentes se enteraron que eran indios, es decir que el discurso efectivamente proveyó de esa categoría (ellos no la tenían antes, por lo menos no para autoadscribirse y reconocerse como tales ante los demás). A pesar de la afirmación de uno de los dirigentes entrevistados, parece que eso es bastante poco probable, él mismo dice que la generación anterior sentía vergüenza y ocultaba su indianidad cuando estaban en otros lugares. Lo que parece haber cambiado, entonces, es la valoración de la categoría indio.

El discurso indio es internalizado por los actuales dirigentes porque resulta "útil" en relación a los objetivos y encuentra modos de "comprobación" en la experiencia (permite categorizar en términos "étnicos" ciertas prácticas que ya se percibían como alteridad en relación a otras comunidades). Me parece fundamental señalar aquí que en un primer momento el principal motivo por el cual yo pensaba que el discurso indio había sido incorporado por los dirigentes era su vinculación con el objetivo a lograr, es decir, por su utilidad. Sin embargo creo que es importante tener en cuenta también que el "sentirse orgulloso" de ser indio, después de haber logrado "tomar conciencia" de serlo significa oponerse al discurso hegemónico con el que los quilmeños tomaban contacto en la escuela, sobre todo, y que valoraba negativamente los rasgos culturales que identificaban a los quilmeños como indios. Creo que puedo suponer que para cualquier persona es importante sentir ese sentimiento de "orgullo" al adscribirse a una comunidad. Ése es probablemente, otro de los motivos que llevaron a la adopción del discurso indio por parte de los dirigentes en Quilmes.

La adopción del discurso indio habría planteado una modificación en el marco de referencia de la acción –que defino como el campo de los elementos conocidos y relevantes desde el punto de vista de los agentes sociales que deciden realizar acciones para llegar a un objetivo – y como consecuencia de esto también se habría producido un cambio en los objetivos de los dirigentes.

Desde sus inicios pueden identificarse dos grandes etapas en el Movimiento Indio en Quilmes.Un primer momento, que yo he llamado la etapa de la rebelión; y un segundo momento, la etapa de la identificación étnica.

En la etapa de la rebelión, llevada adelante por los padres de los actuales dirigentes, se perciben las necesidades y se las categoriza en un marco de referencia "restringido": los quilmeños son arrendatarios que deben pagar el arriendo a los propietarios legales de la tierra. No estaban involucrados ni el Estado ni la ley, se esperaba solucionar el conflicto en base a un "acuerdo" entre los cobradores o terratenientes. El objetivo era no pagar el arriendo ese año y el argumento era "este año la cosecha no fue suficiente", se supone que cuando la temporada sea mejor, el pago se reanudará. No se manejan, en relación a lograr el objetivo, categorías identitarias étnicas. El argumento tiene validez siendo el arrendatario indio o no.

En la segunda etapa, la de la identificación étnica, se habría producido una modificación en el marco de referencia de los dirigentes como consecuencia de la incorporación del discurso indio: incluye al Estado, la ley, la opinión pública e instituciones como la Universidad y ONGs (CADIF,UNICEF, Proyecto UNIR). La solución del conflicto se deja en manos del gobierno, supera al Movimiento y a los terratenientes. El objetivo de no pagar arriendo ya se ha logrado en la mayoría de las comunidades, pero incluso en las que no, los dirigentes no buscan solamente la suspensión del pago, sino alcanzar la posesión legal de la tierra que hoy ocupa toda la comunidad. El argumento que esgrimen es "la tierra es nuestra porque la heredamos". Al objetivo de "no pagar" se suma el de "tener legalmente la tierra"; en esta segunda etapa, y para que el argumento se sostenga, es indispensable incluir en el marco de referencia la identidad étnica. El discurso indio habría hecho posible que los dirigentes perciban el segundo objetivo como alcanzable, como un objetivo real. El cambio en el marco de referencia que puede advertirse en los dirigentes de la segunda generación supone una complejización en la modelización que estos realizan del conflicto que viven hoy en Quilmes.

Me parece importante también puntualizar que el estudio de los discursos en la zona de Quilmes puede contribuir a esclarecer, en alguna medida, los procesos sociales que tienen lugar en esa area. En particular para poder proponer explicaciones para los cambios en la realidad que Movimientos subalternos están promoviendo hoy en Latinoamérica.

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Bibliografía

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